13 diciembre, 2011

Descebrarte

Armarte desde adentro hacia afuera, poner pieza tras pieza del lego de tu escencia. Cebras, te gustan las cebras... me lo dice el motivo de tu cama y ese par de tatuajes blanquinegros de los cuadros sin marco de tu cabecera ¿Por qué te gustarán las cebras? esa es una buena pregunta, tal vez... en una manera te mantienen unida a la idea de tu infancia, de que son caballos con pijamas; derrepente te imagino en pijamas rayadas. Pero antes habrá que ponerle fecha de inicio a tu historia, 28 de Mayo... tu cumpleaños, por lo tanto tu nacimiento... pero por favor sin año, no me gustan las edades, por lo menos no me dicen nada. No, no soy mago, lo dice el souvenir de feliz cumple que te regalaron tus amigos. Géminis dirían los tarotistas y organizadores del cosmos, tienes 2 caras... a lo mejor una es rayada en monocromo... (eso definitivamente explicaría lo negro que pueden llegar a ser tus pensamientos y lo blanco que tienes tu alma - o tal vez al revés, no estoy seguro cual idea me gusta más). Lástima que no creo en los horóscopos.


¿Qué he hecho? He empezado a dibujarte sin tener en qué - o mejor dicho en quién - es como pintar una casa sin muros. Mmmm... empezaré con tu estatura. Mides, 1.60, me gusta verlas hacia abajo. Tranquila, no es machismo... verlas hacia abajo es tener una imagen completa en un solo vistazo, nadar desde la frente hasta los pies y de regreso sin el problema social que el recortón provoca... espera... ¿He dicho pies? hay unos zapatos debajo de tu cama. Los analizo, cierto, mides 1.60, huelen a cebra - fuiste a correr con ellos, creo -... el saco que cuelga confirma tu complexión, eres complexión cebrática. Tu frente queda a la altura de mi boca, tu oído estará cerca de mi pecho... me siento desnudo, es demasiada intimidad para el primer abrazo. Necesito desnudarte primero, mínimo del alma.

Ajedrez sobre tu buró... eso dice mucho. La medalla que cuelga del espejo ya tiene el deporte que no llevaba grabado ¿Y como te llamarás muchacha cebratica? y no, no quiero el nombre público, no quiero el Ana Luisa Trujillo Delgado... ni siquiera el Any o el Lui que de cariño te dicen tus amigos. Me refiero al nombre que te da tu cama, el nombre que solo dormir juntos otorga. Apuesto que eres más original que el común "mialma" o "amor"... no, definitivamente no eres un nombre cursi, eres un juego de palabras.

Tu cuarto está limpio... ordenado, diablos... tu desmadre no está a la vista. Metódica, te gustan las reglas, tendré que vivir en el espacio negro entre ellas. No sería la primera vez que los lugares oscuros me gusten más en alguien.

No puedo resistir la tentación, huelo tus perfumes. Me gustan, pero no huelen a tí. Huelo tu almohada...

...


...


Vuelvo del trance... el sueño tenía que ser claro e iluminado con cielo negro, puntos blancos y una luna rayada.

¿Pero que estoy diciendo? No me gusta eso que tu olor provoca. Olor a chocolate con suero de la verdad. Siento frío, tu cuarto es helado... ¿Por qué? Recuerdo el cuento de Risitos de Oro, sólo que ahora el oso durmió en la ajena cama pequeña.

Hay algo que no entiendo ¿Por qué tu cuarto es rosa? Mmm... creo que empezaré otra vez.

2 comentarios:

  1. sorprendentee! diria que un placer lleno de muuchos sabores.. poder leer eso fue bueno y mas al saber la historia detras dee.. att: la chica de la silla de a lado en una estetica de paris (:

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